Dark Souls 3: Parte 3, La ciénaga venenosa y la catedral.

Continuamos otra vez con la exploración de las dos próximas zonas de Dark Souls 3, esta vez entrando ya en una de las zonas más odiosas de todo el juego. Sin más dilación, vamos a ir directamente a analizar el recorrido. Como siempre, a partir de aquí os encontraréis spoilers del juego.

Partiendo del bosque de la crucifixión y su lago (Donde lo dejamos el otro día), vamos a tomar hoy dos rutas:

1 – Por el centro, tras derrotar a dos guerreros fuertes (Que no reaparecerán al descansar en la hoguera) encontraremos la hoguera del torreón de Farron, que da lugar a la ciénaga de mismo nombre. Esta zona es, sin duda, la más jodida que he encontrado hasta ahora. Nada más llegar nos comentan que es necesario apagar tres fuegos para abrir la puerta a la sangre del lobo. Resulta que en la ciénaga encontraremos 3 pequeños torreones donde podemos apagar una llama, que abrirán la puerta a un boss. De camino a esto, veremos al gran lobo Farron, que nos permite unirnos a su pacto y proteger el bosque cercano. Encontraremos un par de hogueras más en la zona y objetos muy interesantes, especialmente ascuas y fragmentos de titanita.

Lo divertido empieza cuando vemos que todo el ‘agua’ que inunda la ciénaga, es venenoso, y los ataques de los enemigos también nos infectan de veneno. Además, en una zona concreta de la ciénaga, aparecerán unos enemigos ya conocidos de Dark souls 1 , que nos maldicen y matan y nos obligan a resucitar con sólo la mitad de la vida.

Para esta zona no hay un consejo universal y perfecto. Hay que comprar mucho musgo morado (Que anula el efecto del veneno) llevar siempre un par de estus cargados y no avanzar nunca sin un hueso de regreso (Que nos devolverá a la hoguera si nosotros vemos la situación muy difícil)

En cualquier caso asumo que con más o menos tiempo conseguiréis explorar la zona y apagar las tres llamas. Una vez hecho esto, podéis subir por la gran torre de Farron a un puente donde hay tres objetos interesantes, y el demonio el refugio de Dark souls 1, o entrar por la puerta que acabáis de abrir. Esta puerta a su vez nos da dos rutas: La entrada a la fortaleza derruida que antes hemos visto en el bosque de la crucifixión (Creando así un atajo, donde además encontraremos una hoguera) y la segunda, una empinada cuesta que nos lleva a una puerta donde encontraremos el boss, el primero de los señores de la ceniza, Los Vigilantes del abismo.

Este boss no es demasiado complicado a pesar de lo que pueda parecer en un primer momento. Se trata de la legión de farron que vimos en la intro, y los soldados de la legión van levantándose uno a uno, pero solo uno de ellos, el primero en levantarse, es al que corresponde la barra de salud. El resto actúan como escoltas, enemigos convencionales con su propia barra de vida. Por tanto, os interesa atacar solo al primero, y rápido. Juega de manera agresiva pero es realmente fácil rodar para apuñalarlo por la espalda. Solo os conviene memorizar esa mecánica y repetirla hasta acabar con él. Ojo, cuando lo matéis, robará las ascuas de sus compañeros y os volverá a atacar, con menos vida pero aún más agresivo. La misma mecánica debería ser suficiente para matarle.

En este punto, guardamos en la hoguera, dejaremos las cenizas de los vigilantes del abismo en  su trono, y se nos abrirá la puerta a la nueva zona, las catacumbas de carthus, que he decidido no explorar de momento

2 – Para la segunda zona volveremos sobre nuestros pasos al bosque de la crucifixión y giraremos esta vez a la izquierda, por la fortaleza derruida plagada de enemigos normales y hechiceros, llegaremos hasta donde destruimos al sabio de cristal, y subiremos por las escaleras que aparecen detrás de él.

Esto da a la catedral, y en concreto, a la capilla que nos servirá de punto de guardado y atajo a diferentes zonas. Si salimos de la capilla por su puerta principal, encontraremos varias rutas. Una está plagada de esqueletos que no paran de volver a aparecer, por tanto conviene entrar rápido, recoger todos los objetos y largarnos. Si bajamos y nos dejamos caer por el precipicio, llegamos a una charca donde una serie de enemigos nos intentarán hacer hemorragia, y a partir de aquí podemos avanzar a la parte superior de la catedral. Es interesante aquí buscar el atajo que emplea una escalerilla de mano, para no tener que recorrer la charca cada vez que queramos entrar en la catedral.

Una vez dentro hay enemigos de todos los tipos y dificultades, y emboscadas cada cuatro pasos. Tras superar a las dos vigilantes de la cripta y abrir la puerta principal a la catedral, todo lo que queda es abrir un atajo a la primera capilla que visitamos a través e un ascensor y prepararnos para explorar el interior de la catedral.

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